19 de octubre de 2009

¡O NOS INTERNACIONALIZAMOS O NOS INTERNACIONALIZAN!

Hasta hace pocos años, cuando en la empresa hablábamos del mercado exterior nos referíamos a la exportación, como una función operativa y subordinada al departamento comercial y únicamente en el seno de la empresa industrial o de producción. En ese contexto, el Director Comercial era el responsable del mercado nacional, bajo el cual estaba también la exportación.
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Actualmente cuando hablamos del comercio exterior lo tenemos que hacer desde la perspectiva de la internacionalización, siendo el mercado local una parte de ese mercado más global y debemos referirnos tanto a la empresa de producción como a la de servicios, ya no se pueden diferenciar.

Es decir, como en tantos otros aspectos del mundo empresarial actual, los cambios provocados por la aparición de las nuevas tecnologías y la globalización es una característica que debemos afrontar ya que nos ha llevado directamente a tener que competir en un mercado global con visión internacional

Aquí no hay opción o nos internacionalizamos o nos internacionalizan, es decir o salimos fuera o tendremos dificultades crecientes para estar en el mercado local, pues alguien vendrá de fuera que nos desplazará. Así de sencilla es la cuestión.

La internacionalización, en menos de una década, ha pasado de ser una opción estratégica de grandes empresas a convertirse en una opción estratégica obligatoria para el común de las empresas, tanto de producción como de servicios. No se puede mantener ni desarrollar una PYME sin tener visión internacional y así lo entiende desde hace más de veinte años, por ejemplo el Grupo Cooperativo de Mondragón, siendo la INTERNACIONALIZACIÓN una de sus políticas fundamentales.

Desde luego esto supone una pequeña revolución para el mundo de la pequeña empresa, pues necesita incorporar nuevos conocimientos y capacidades que parecían estar fuera de su alcance. Sin embargo, esos mismos factores que han favorecido el intercambio y la globalización, bien aprovechados, pueden poner al alcance de las PYMES esas capacidades.

Si la pequeña empresa quiere disponer de esos recursos de forma tradicional, es decir a tiempo completo y dentro de la empresa, se puede encontrar con la realidad de que no están a su alcance.

Afortunadamente, la creciente demanda ha provocado la aparición de servicios especializados que permiten afrontar este reto recurriendo a la externalización o subcontratación a tiempo parcial. Ahora bien, eso pasa otra vez por cambiar, es decir por asumir que no sólo es susceptible de ser subcontratado por ejemplo el asesoramiento fiscal y contable, sino que también es posible subcontratar otros servicios más complejos, como pueden ser los de internacionalización. La realidad, es que para la pequeña empresa es la única vía de poder acceder a esos recursos y mejorar su competitividad.
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La internacionalización además de permitir el acceso a nuevos mercados, conlleva la mejora de las capacidades facilitando el desarrollo de acciones de carácter más pro-activo como: la mejora de los productos, de la rentabilidad de las inversiones, la disminución de los costes de producción y de los riesgos o el incremento de los beneficios y permitiendo mantener la posición competitiva en el mercado nacional frente a la competencia exterior.

También facilita la obtención de objetivos cualitativos tan importantes como el cambio de cultura empresarial mejorando la visión global de Directivos, lo que les hace más permeables a las necesarias innovaciones organizativas y tecnológicas.

En definitiva, en un contexto de globalización económica el aprendizaje que, la proyección internacional y el acceso a mercados más exigentes genera, se constituye en un factor fundamental de progreso empresarial y por ello, existe un creciente riesgo de desaparición de las empresas excluidas de los mercados internacionales.

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